LA IMPORTANCIA DEL CARISMA

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El carisma es la cualidad o don natural que tiene una persona para atraer a los demás por su presencia, palabra o personalidad. ¿Te consideras una persona carismática? ¿Sabes como llegar a serlo? Quédate y descúbrelo.

¿Qué importa del carisma?

Porque la gente que percibimos como carismática generalmente tiene la atención de los demás, su opinión es escuchada y muchas veces tomada en cuenta. Y en eso consta la definición que te di al inicio según la RAE: una persona carismática atrae a través de su presencia, palabra o personalidad.

Son cosas que todos desearíamos. Tener la atención de nuestro entorno haría que seamos valorados y, unas cuantas veces, mimados. De seguro eso alimentaría a nuestro ego. Nos sentiríamos casi famosos.

Sin embargo, esos son pensamientos individualistas, que van ligados a nuestra propia persona. Y, a mi parecer, la razón principal para llegar a convertirnos en personas más carismáticas es el liderazgo.

El líder carismático

La faceta de líder va asociada a una personalidad carismática. Gestionar de buena forma a un equipo implica tratar con personas. Y, al ser carismático, un líder puede apreciar y relacionarse efectivamente con la gente de su equipo. ¿Y qué características tiene este líder?

  • Sabe escuchar activamente.
  • Inspira y motiva a los demás, de tal forma que cada persona muestre su mejor versión
  • Trabaja en equipo, y genera conciencia de equipo: trasciende el yo hacia el nosotros
  • No se conforma, toma riesgo y se sacrifica por aquellas metas que se plantearon
  • Tiene una buena actitud hacia los demás

Muchas de estas características van asociadas al carisma. Y más allá del liderazgo, el carisma sirve para conectar con la gente de forma genuina, e influir sobre ellas. Ya sea para generar más ventas, atraer socios o inversionistas o generar un buen ambiente laboral y destacar donde trabajes.

Ser carismático abre puertas. Y lo mejor de todo, es que las mantiene abiertas.

¿Cómo ser más carismáticos?

Llegado a este punto, y con tantas maravillas expuestas, te preguntarás de qué forma podemos ser más carismáticos. Para eso, tenemos que redefinir los elementos del carisma.

Según Olivia Fox Cabane, en su libro The Charisma Myth, la fórmula del carisma consiste en una mezcla de presencia, seguridad y cercanía.

La presencia se refiere a estar presente. Físicamente y, por sobre todo, mentalmente. Eso significa escuchar a los demás atentamente. Estar concentrado en lo que te dicen y aportar valor respecto a ello cuando te toca hablar.

Porque estar perdidos en nuestros pensamientos solo hace que viajemos en el tiempo. Sí, porque quizás estés pensando en cosas que hiciste o no hiciste antes, por lo que viajas al pasado. O piensas en cosas por hacer, por lo que viajas al futuro. E, inevitablemente, desconectas y pierdes estar en el ahora.

Y eso genera inseguridad.

Lo cual contrasta con el segundo punto. La seguridad significa estar convencido de lo que dices. Y eso implica, naturalmente, conocer de lo que hablas. Porque mostrar convicción hace que las personas te quieran escuchar. Y esto va relacionado con dos cosas.

Por un lado, tener la energía al expresarte. Piensa en la gente que habla como si estuviera triste. A nadie le dan ganas de escucharlos. Y esa energía que necesitas para expresarte con convicción se obtiene de la pasión. Es decir, creer en lo que dices y tener pasión por lo que haces.

Por otro lado, la postura del cuerpo. Nuevamente, tener una postura corporal que muestre esa energía de la pasión que sentimos es fundamental para expresar seguridad. Esto significa no estar encorvado, estar bien parado o sentado y mirar a las personas con las que hablas.

El tercer punto, la cercanía, no es más que transmitir confianza. Y la forma más fácil de transmitirla es que cuando digas algo, hables como si estuvieras hablando con un amigo, o con un familiar.

Tratar a las personas como conocidos de toda la vida hace que suenes más cercano de forma natural. Eso evita que suenes como robot o forzado al conversar o al exponer. Básicamente es sentirse cómodo con cualquiera, en cualquier situación. Y la forma más clara y certera de expresar esa comodidad es, por supuesto, sonreír. Eso sí que es cercano.

El conocimiento es poder

En resumen, una persona es carismática cuando transmite lo que vale, generando confianza en los demás debido a que sabe comunicarlo.

Como lo dijimos antes, todo esto pasa por el conocimiento. Conocer tu trabajo y conocer a tus jefes y compañeros, si trabajas por cuenta ajena. O conocer tu producto o servicio y a tus clientes, si eres emprendedor. 

Como dicen por ahí, el conocimiento es poder. Básicamente, es saber lo que haces y cómo lo haces para hacerlo siempre mejor.

Pero una cosa que a menudo olvidamos es el punto de inicio. El autoconocimiento. Porque conocernos a nosotros mismos es fundamental para iniciar cualquier proyecto. Si estamos emprendiendo, buscando ganancias y poder ganar mucho dinero, comenzaremos con una motivación que no dura mucho.

Como dicen por ahí, si tu único fin es el dinero, lo más probable es que no lo consigas.

Porque cualquier proyecto, y particularmente un emprendimiento, pasará por momentos donde no hay dinero. Donde solo hay inversión y gastos. Y, evidentemente, esos momentos duros, donde la mayoría de los emprendedores tira la toalla. Y, piensa, de qué forma puedes ser más carismático si no tienes la motivación suficiente.

Básicamente de nada sirve decir lo bueno que es tu producto o servicio y de qué maneras ayudas a tu cliente con eso, si no crees en ti. Y esa es la parte de la seguridad que hablábamos antes. Hay que vencer esos miedos para avanzar y poder crecer el proyecto.

Piensa cuando vas a comprar algo. Si un vendedor se te acerca, pero no sabe mucho del producto, te genera desconfianza. Si se nota que no cree mucho en lo que el producto promete, te genera desconfianza. Si actúa de forma insistente o prepotente al vender, te genera desconfianza.

Es decir, si cualquiera de esos elementos falla, la comunicación se arruina. En este caso, la venta no se lleva a cabo.

Por eso piensa en tus clientes, en tu equipo de trabajo y en tus compañeros. Ser carismático implica llevar a buen puerto cualquier relación. Y, aunque suene manipulador, te va a beneficiar a ti. Porque así es. Si eres agradable con una persona, ella va a estar más dispuesta a hacer algo por ti.

Ya sea comprarte, hacerte un favor, recomendarte con alguien, darte un contacto, o invertir en tu proyecto.

Y el carisma se trabaja. Día a día. En cada relación que estableces. Y en las que ya tienes establecidas. Porque no puedes ser carismático un día y otro no. Y con esto no quiero decir que simules. Todos tenemos días más grises.

Pero lo fundamental es ser genuino. Ser carismático no tiene relación con andar contento y sonriendo todo el día. Como lo dijimos, es estar presente y mostrar seguridad y cercanía. En los días soleados, y, por sobre todo, en los más grises.

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Conecta y genera confianza en los demás.

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