6 CLAVES PARA PROYECTAR CONFIANZA E INFLUIR

como tener más confianza

La confianza no viene de nacimiento. Al menos no para mi. Hace unos años, yo era muy introvertido. Aún lo sigo siendo, pero antes era excesivo. La cosa es que siempre me ocurría lo siguiente.

En una conversación grupal, donde todos quieren hablar, yo me remitía solo a escuchar. Sin embargo, cuando se me ocurría alguna idea o quería lanzar una broma, había dos posibilidades:

  • Me lo guardaba y no lo decía o,
  • Lo decía, pero muy despacio, casi imperceptible.

De cualquier forma, nadie me escuchaba. Al final la idea moría con mi confianza. ¿Te ha pasado?

Razones de la falta de confianza

Convengamos que a la gente le causa cierto rechazo las personas muy tímidas. ¿Por qué? Pues porque suelen adoptar características físicas que encienden las alarmas inconscientes de nuestro cerebro.

Como la situación del inicio. ¿Qué podríamos pensar del Paulo de ese entonces? Por un lado, que me guardara la idea o el chiste y no lo dijera quiere decir que no confiaba en que esa idea o chiste sería bien aceptado, o de plano era malo. Tenía ese fantasma en mi cabeza. Por otro, si me atrevía a decirlo (y créeme, esas ocasiones eran muy, muy escasas) lo decía tan bajo que nadie me escuchaba.

Y esto era lo peor, porque yo creía que nadie me escuchaba. Pero unas cuantas veces alguien sí lo hacía, y otras tantas ese alguien repetía lo que yo había dicho. Se adueñaba de mi idea. Se adueñaba de mi chiste. Y claro, como lo hacía mejor, con mayor seguridad y proyección, todos le escuchaban y aceptaban la idea o se reían de la broma.

Entonces, ¿qué le podemos decir al Paulo de antes? Por favor, no me digas «losser». No, no, eso no. Ni a mi ni a nadie. Porque la confianza que uno tiene en sí mismo y en sus ideas y conocimiento es influenciada por dos aspectos: uno externo y otro interno.

Evidentemente el externo es el que tiene mayor efecto, sobre todo cuando somos niños y adolescentes. Cuando niños adquirimos el comportamiento y la forma de pensar de nuestros padres. Si observamos que nuestra mamá o papá, o ambos, actúan de forma insegura frente a determinadas situaciones, entonces, como un espejo, nosotros copiaremos ese mismo comportamiento. Por eso no es raro ver que los hijos adquieren las mismas fobias que los padres.

Y cuando somos adolescentes… bueno, no hay mucho que decir. La forma que vestimos, nuestro peinado, nuestro lenguaje y postura física, todo se ve afectado por nuestro entorno. Por nuestros amigos, particularmente. Y es aquí donde las críticas que podamos recibir calan profundo. Y estas críticas mellan nuestra confianza y hunden nuestra seguridad.

Y eso puede producir dos cosas. Y probablemente reconozcas a personas en tu entorno que pueden comportarse así aun siendo adultos:

  • Volverse sumiso o,
  • Rechazar las críticas.

Por un lado, las personas sumisas aceptan todas las críticas y “consejos” que puedan recibir. Viven cambiando aspectos de su personalidad y de su vida que, muchas veces, van en contra de lo que son. Pero como no tienen esa seguridad de que pueden estar bien, no se atreven a ir contra la corriente.

La influencia que puedes ejercer sobre este tipo de personas es tal, que puedes hacer que hagan lo que quieras. No es mi objetivo juzgar, pero esa es la base de las relaciones de pareja abusivas, o de las manipulaciones que realizan los líderes de sectas.

Y por otro lado, las personas que rechazan todas las críticas que reciben. Y eso incluye los consejos. Se vuelven tan cerrados que no escuchan nada, ni siquiera las críticas constructivas. De esa forma limitan su avance y crecimiento en las materias que desarrollan.

Las claves

Y te podría decir que la primera clave para desarrollar confianza, en ti mismo y mostrarla hacia los demás, es cambiar tus pensamientos. Somos lo que nos contamos. Si creemos que no somos capaces, no lo seremos. Si creemos que no podemos hacer algo, no lo haremos. Así que lo primero que hay que hacer es identificar ese pensamiento negativo que te impide tener seguridad. Dentro de las relaciones, lo más común es tener miedo al rechazo.

Y te digo algo al respecto. Sinceramente, eso es una mierda. Porque te van a rechazar. Hay que admitirlo. Pero solo si vas con ese pensamiento. Si vas con toda tu energía y buena vibra, lo más seguro es que te acepten. Pero si vas con toda la negatividad, te mandarán a buena parte.

La gente rechaza a los negativos. Solemos apartarnos de ambientes tóxicos con gente tóxica. Es evolutivo. Y la única forma de cambiar ese miedo es acercándote a la gente.

Y esa es la segunda estrategia. Para mí, pasar a la acción en cualquier cosa es la mejor opción. Haciendo aprendemos mejor, ya que el conocimiento experimental queda grabado más fácilmente en la memoria. De esta forma acostumbramos a nuestro cerebro a realizar acciones que supongan aumentar nuestra confianza.

Así, comenzaremos, poco a poco, a disminuir el rechazo natural que tenemos a hacer cosas que nos sacan de nuestra zona de confort. Aumentaremos nuestro placer frente a situaciones difíciles.

Sí, las acciones cambian tus pensamientos. Por ejemplo, puede ser un poco burdo, pero cuando la gente bebe alcohol comienza a desinhibirse, a hacer cosas que, sobrios, no harían.

Hablar con personas, bailar, cantar. Cosas que dan miedo, pero que con alcohol se puede apagar. Y eso es hacer. Claro, en este caso es beber, pero hacer directamente tiene el mismo efecto.

Plantarse a hablar con alguien suelta y libera tu mente de todos los miedos, cuando lo haces repetidamente. Y aquí la gracia no es hacer por hacer. Evidentemente debes hablar de algo. Pero la mejor forma de conversar es hacer preguntas. Hacer las preguntas correctas generará mayor cercanía con la otra persona, ya que mostrarás interés de forma natural y conectarás con sus emociones.

Lo que me lleva a la tercera clave: sé natural. Sé tu mismo. Porque mucha gente por ahí dice que debes cambiar para que los demás te acepten. Pero siendo honesto, si cambias tu forma de ser, solo crearás una máscara donde ocultarte. Te dicen que sonrías, pero naturalmente no sueles sonreír. Te dicen que hagas bromas y chistes, pero no eres naturalmente gracioso. Entonces no lo hagas. No sonrías, no hagas chistes.

Porque, insisto, crear un avatar para relacionarte con los demás es solo una excusa para obtener algo a cambio. Hay que interesarse genuinamente en el otro. Eso es lo único que importa. No la sonrisa, no los chistes que hagas. He conocido gente muy seria, pero que te transmite seguridad y confianza.

¿Sabes por qué? Por la cuarta clave: te miran. Sí, puede sonar ridículo, pero mucha gente no transmite confianza porque no miran. Están mirando hacia cualquier lado, menos hacia donde se debe. Hacia la cara de la otra persona. Hacia sus ojos. No insistentemente, obvio, pero mirarlo y conectar miradas. Unos pocos segundos bastan.

Si miras de forma muy insistente, generarás el efecto contrario. La gente se espantará y pensará que eres un psicópata o algo así. La idea es mirar a la persona, y mirar hacia otro lado, intercalando ambos movimientos. De esta manera los demás pensarán inmediatamente que los estás escuchando.

Y sí, escuchar activamente es la quinta clave. Hablemos del comportamiento por excelencia que tiene la gente al hablar con otros: interrumpir. Y la gente suele interrumpir no para continuar con la conversación, sino para dar su opinión o emitir una idea que, según ellos, es mejor. Y eso se hace cortando las palabras de los demás, dejándolo en segundo plano y en una situación incómoda.

Todos queremos emitir nuestra opinión, eso es sagrado, pero hay que esperar la ocasión para hacerlo que, naturalmente, se nos dará. Porque cuando eres capaz de guiar una conversación a través de preguntas interesantes, permitirás que los demás emitan sus respuestas y quieran compartir información contigo. Además, esperarán a hablar para darte el paso para que les realices otra pregunta. Se da naturalmente. Solo hay que hacerlo y ponerlo en práctica. Ya lo sabes, la acción es lo mejor para lograr las cosas.

Siguiendo con las interrupciones, hay algo que debo decir porque no puedo dejarlo afuera: terminar las frases de otro. Cuando uno habla, y otra persona comienza a finalizar las frases que decimos, es muy molesto. ¿Te ha pasado? Es sumamente incómodo. Así que por favor no lo hagas.

Y hay dos razones fundamentales para no hacerlo: primero, ya lo dije, es molesto para la persona que está hablando (y también para los espectadores); y segundo, porque la probabilidad de equivocarte es mucha. Tú no estás en la cabeza de la otra persona, no tenemos idea que puede estar pensando decir otra persona. Así que terminar la frase con algo que esté equivocado puede pasar, más seguido de lo que te imaginas.

La sexta y última clave, pero no menos importante, es “elimina el yo”. Va relacionado con las interrupciones, ya que al querer decir algo interrumpiendo a otro solemos hablar de nosotros. De algo que nos pasó, de cómo reaccionamos, de algo que vimos. Y es un instinto natural, a priori no está mal ni bien. Depende del contexto.

Pero aquí vamos de conectar con las personas de forma genuina. Y hablar de nosotros la verdad es que a nadie le interesa. Por eso en los comerciales cuando las empresas dicen “somos la empresa numero uno de limpieza”, o “nuestra ropa está hecha con los mejores materiales” o cosas por el estilo, se están enfocando en ellos.

Pero al cliente, o sea a nosotros, no nos importa que sean los número uno ni que usen buenos materiales, sino más bien en qué nos beneficia eso a nosotros. Y eso es poner el foco en el cliente. Como dice Jeff Bezos, CEO de Amazon:

Trabajar desde las necesidades del cliente suele exigir que desarrollemos nuevas habilidades y ejercitemos músculos nuevos

Y extendamos eso a las relaciones humanas o a las presentaciones:

Enfocarse en nuestro interlocutor, en la audiencia, hará que desarrollemos nuevas habilidades de comunicación y ejercitemos músculos nuevos

Esas son las claves. Si quieres tener mayor seguridad y confianza, y expresar aquello hacia los demás para ser considerado, hay que cambiar los pensamientos negativos a través de la acción, ser natural y mirar y escuchar activamente a las personas, poniendo el foco en ellas.

¿Qué piensas al respecto? ¿Te consideras una persona con confianza, o en la que se puede confiar? Coméntanos.

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